CRÓNICA DE LA PUEBLA



Antonio Ramiro Chico,
Cronista de la Puebla y Villa de Guadalupe

A partir de ahora recogeremos en esta página también la Crónica de La Puebla de Guadalupe, oficio que venimos desempeñando habitualmente en la Revista Guadalupe, como un servicio más hacia  nuestra Villa y Puebla y a todos aquellos guadalupenses bien sean naturales o de corazón. 
Villuercas nevadas. Foto: GAbriel Sánchez


Si en la anterior crónica recogíamos cómo había brillado Guadalupe con la iluminación de “Luce tu Pueblo”, en ésta también ha alcanzado cuotas regionales y nacionales, debido a las intensas precipitaciones que ha soportado durante estos meses de invierno, quizás porque nuestras plegarias  hayan sido escuchadas y el Señor de Mirabel ha abierto el candado para dar de beber y comer a su gente.

Agua, fuente de vida

         Según nos informa nuestro meteorólogo y paisano, Carlos Montes Trinidad, desde septiembre a febrero han caído 404 litros por metro cuadrado, con una otoñada bastante seca y calurosa, frente a un invierno frio, con varias nevadas en las Villuercas y bastante lluvioso, especialmente durante los meses de febrero (117 l.) y marzo hasta el 21 (489 l.), donde ha habido algún día que hemos sido referencia regional y nacional, con más de cien litros por metro cuadrado.
         Ha sido hermoso ver como nuestros campos recibían ese manto de agua, lo que ha hecho que nuestros arroyos y ríos vayan alegres y cantarines, gracias a esos aires que desde el Atlántico llegaban cargados de pesada humedad, cubriendo a Pico Agudo de copa y descargando en las Villuercas su pesada carga, recuperando así aquellos temporales de antaño.

         Aunque no siempre, nunca mejor dicho, llueve a gusto de todos, especialmente para esas familias de la calle Cáceres que han sufrido las inundaciones en sus propias casas durante varios días, debido a la mala conducción, que se hizo en su día, del arroyo de la Cantera, que al taponarse el curso natural del arroyo, éste ha buscado sus propios aliviaderos, lo mismo daba que fuera las conducciones de los servicios de cada domicilio, como los orificios de los enchufes, o la más mínima grieta de los pavimentos de cada casa, provocando la desesperación entre el vecindario afectado.
         Esperemos que las obras que ya se han iniciado por parte del Ayuntamiento se hagan con previsión y la conducción del mencionado barranco  no vuelva a dar problemas  a las fincas colindantes.

Las Piedras del Trueno

         El pasado 27 de diciembre, se presentaba en el Parador de Turismo de Guadalupe la novela histórica Las Piedras del Trueno, obra del escritor talaverano  Miguel Méndez-Cabezas Fuentes.

           Este médico rural, buen conocedor del patrimonio que
atesora la capital de la cerámica y el alfoz de su tierra, ha escrito varios libros sobre estos temas. Peregrino de Santa María de Guadalupe, publicó en 2003, Los Caminos de Guadalupe y su Real Monasterio. En su ya larga trayectoria como escritor ha sido galardonado con varios premios entre los que destacan: Premio “Cabañeros” de Periodismo de la Junta de Castilla La Mancha (1994) o el Premio “Río Tajo” del Ministerio de Obras Públicas (1992).

         Ahora nos sorprende con una novela histórica cuya trama se desarrolla en las tierras de Talavera, con dos personajes centrales, el niño Juan II y el hijo de un pastor de Guadalupe, cuya vida corren paralelas en la Castilla del Siglo XV, donde las luchas entre nobles por mantener la primacía del poder, las continuas incursiones de los moros en la península y el desarrollo de la Mesta, con sus ganados y pastores trashumantes conviven con soldados y monjes, venteros y señores, que al mismo tiempo que gobiernan el reino escriben poesía.

Cabalgata y concierto de Navidad

        Enero comenzó con un concierto de Enrique Cordero y Joaqui Baltasar el día 4, en el Auditorio de la Casa de Cultura, en el que los dos cantautores guadalupenses ofrecieron un interesante programa de poemas y canciones populares y modernas relacionadas con la Navidad. Intervinieron además, recitando una serie de poemas, Natividad Jiménez, Maribel Martín, Enrique Cordero y Ángel Prieto.
Puso broche a esta velada navideña el grupo “Música y tradiciones”, ganador del I Concurso de Música Tradicional Extremeña, organizado por la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe y el Ayuntamiento.

         El 5 de enero, los más jóvenes y los mayores, volvieron a sentir la inocencia y la alegría al ver pasear por esta Puebla y Villa a sus majestades los Reyes Magos, durante la tradicional Cabalgata, organizada un año más por el Ayuntamiento de Guadalupe, que este año ha querido que estuviera presente con una carroza esa delicatesen de Ferrero Roche, cuyo concurso de “Luce tu Pueblo” ha hecho brillar de manera especial a este Monumento Histórico Nacional y a este Patrimonio de la Humanidad, durante los meses de diciembre y enero.

San Blas

         Un año más Guadalupe celebró su tradicional romería de
San Blas, el 3 de febrero, que por caer este año en sábado, no fue fiesta local. Por este motivo el día 6 de septiembre, fiesta de Santa María de Guadalupe, como Patrona de Extremadura,  será conjuntamente con el día 3 de mayo, festividad del Santísimo Cristo de Mirabel los dos días de Fiesta Local, que por su relevancia y arraigo deberían convertirse en las dos fiestas locales de esta Puebla.

         La Romería comenzó, a las doce de la mañana, con la Misa de campaña y procesión de la imagen de San Blas alrededor de la ermita, que presidió Fray Manuel Tahoces, párroco de Santa María de Guadalupe, a la que asistieron un nutrido grupo de feligreses. Por la tarde hubo verbena, disfrutando así de un buen día de romería.

Carnavales

         Este año los carnavales comenzaron el día 8 de febrero (jueves lardero, longaniza en el puchero), con el desfile infantil del Colegio de Primaria “Reyes Católicos” y de la Guardería “Arco Iris”, que con sus disfraces, su música, percusiones y colorido anunciaron el pistoletazo de salida de don Carnal, con un hermoso desfile y posado fotográfico en las escalinatas del atrio basilical.

         El programa, organizado por el Ayuntamiento, continuó el día 11 de febrero, con el desfile y concurso de disfrace, que este año al no presentarse los suficientes participantes, el Consistorio acordó dar una ayuda económica a cada grupo.

         El lunes y martes, impulsado por la Universidad  Popular
“Gregorio López”, hubo talleres de máscaras en la Biblioteca Municipal para los más jóvenes. Concluyeron los carnavales en Guadalupe como manda don Carnal con el entierro de la Sardina, organizado en esta ocasión con los más pequeños.  Esta misma tarde del miércoles, doña Cuaresma también convocaba a la imposición de las cenizas.



V Media Maratón

         El pasado 24 y 25 de febrero se celebró en nuestro municipio la V Media Maratón por montaña “Puebla y Villa de Guadalupe”, en la que participaron 147 corredores, organizada por el Ayuntamiento con la colaboración de la Junta de Extremadura, la FEXME, Diputación de Cáceres y otras entidades deportivas y regionales.

         Esta prueba puntuable para la Copa de Extremadura tiene un recorrido de 26,3 km., cuya salida se dio el día 25 de febrero, desde la Plaza de S.M. Juan Carlos I, pasando por el arco y calle Sevilla, calle y arco del Tinte, Ventilla y san Blas para iniciar la ruta de Isabel La Católica a través del puente de Cañamero, llegar a la ermita de Santa Catalina, entre castaños, pinos, brezos y jaras, hasta ascender al castaño “El Abuelo”, enclave mágico y bello como pocos a 985 m. de altitud, pasando antes por los valles del Infierno y Valdegracias y la granja de Mirabel, descanso de los Reyes Católicos. Llegados a este punto, los corredores seguirán por la zona del collado Llano y la sierra de Sancho, para llegar hasta la era de la Celada, desde allí iniciaron una bajada hasta el Mato, declarado “Corredor Ecológico de la Biodiversidad”, desde cuya presa comenzaron el tramo más angosto y escarpado, entre pedreras hasta llegar hasta el “Arca del Agua”, importante obra hidráulica de la Baja Edad Media, siguiendo por el cerro “Hurocao”, subiendo hasta el Pozo de las Nieves, el punto más elevado a 1260 m. de altitud, siendo éste el tramo más pendiente de la prueba. Desde allí, los corredores comenzaron el descenso hasta la ermita del Humilladero, para seguir descendiendo por el antiguo camino Real hasta entrar a la Puebla alta, pasando por la calle Real, Arco de San Pedro, Plaza de Santa María, hasta llegar a la avenida Alfonso Onceno donde estaba la meta.
Autoridades y ganadores de la V  Media Maratón Puebla y Villa de Guadalupe

         Los tres primeros, según la clasificación general fueron: Felípe Neila Guijo, del Club Paporros-BTT con 2 horas, 10 minutos y 45 segundos; Javier Madroñero Agudo, del Logro Triatlón , con 2,13’52 y Oscar Campos Rodríguez, del Ad IES Gregorio Marañon, con 2,15’01. En categoría femenina, la primera fue Yolanda García Ramos, del Club Atletismo Trujillo, con 2,48’54.

         Entre las actividades paralelas, la empresa “Natural Explorers del Geoparque “, organizó el día 24 de febrero, por la tarde una ruta guiada por la Puebla, con el fin de que los participantes de la V Maratón conocieran Guadalupe, su historia, sus leyenda, arquitectura y naturaleza, así como los personajes que han transitados por sus empedradas calles, en la que participaron cerca de cien personas.

Día de la Mujer

          La marea violeta, nunca hubo un perfume más fresco y natural, también llegó hasta nuestra Puebla el día 8 de marzo, donde nuestras mujeres, unas trabajando otras secundando la marcha, manifestaron en esta ocasión, a través de la Presidenta de la Asociación de las Mujeres, María del Carmen Cabanillas, un manifiesto por la igualdad real y los derechos de la mujer.

         Aquí además ha contado con una semana, organizada por
las concejalías de la Mujer y del Deporte, cuyos actos comenzaron el día 5 hasta el día 11 de marzo, en los que no han faltado concierto, concurso de tortillas, deportes y talleres teóricos prácticos sobre “Saber para preveer y preveer para proteger”, impartido por Laura Soleto Alvarado, enfermera y voluntaria de Cruz Roja, o sobre la escritora “Gloria Fuerte, mujer adelantada a su tiempo”, o también sobre “El chocolate: Historia, valor nutricional y elemento de cata”, a cargo del dietista y nutricionista, Juan Fermín Jaraiz. También el día 9 de marzo, hubo un coloquio en el Centro Cultural sobre “El poder de la mujer: Pasado, presente y futuro”, a cargo de Verónica Ajenjo Álvarez y Nazaret Ruiz Barambones, de la Oficina de Igualdad de la Mancomunidad Villuercas Ibores y Jara.

         El apartado deportivo, recogido igualmente en el programa, no pudo llevarse a cabo por las fuertes lluvias que afectaron durante este fin de semana de marzo.

Asambleas de Damas y Caballeros

        El día 10 de marzo, la Real Asociación de Caballeros de Santa
Celebración Eucarística
María de Guadalupe, fundada el 12 de marzo de 1929, con motivo de la Coronación canónica de Nuestra Señora de Guadalupe y la Ilustres Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe, fundada en 1978, con motivo del Cincuentenario de la Coronación, celebraron, a las once de la mañana solemne Eucaristía de acción de gracias en la Basílica, que presidió  fray Antonio Arévalo Sánchez, guardián del convento y asistente eclesiástico de ambas asociaciones marianas, en la que se bendijo el nuevo estandarte de la Ilustre Asociación, confeccionado en el taller de bordaduría del Convento, bajo la dirección técnica de fray Javier de Córdoba y las manos bordadoras de Juani Álvarez,  Isabel Serrano, Maribel Martín (Damas) y Guadalupe Álvarez,  aprovechando el bordado de la bandera que bajo la presidencia de Carmen Alba se confeccionó en Sevilla.

         A las 12 de la mañana, ambas asociaciones celebraron Asamblea general, que en el caso de las Damas, tuvo carácter electivo, renovándose los cargos de Presidenta: Mª Pilar González-Palenzuela González-Villegas; Secretaria: Liliana Barrios Lara y Tesorera: Mª Natividad Jiménez Fernández. Los Caballeros por su parte celebraron su Asamblea aprobando los primeros presupuestos de su actual Presidente, Agustín Margallo Moraño, para el curso 2018-2019.

         Ambas Asociaciones han iniciado expediente para que sus respectivas fiestas del día 6 de septiembre, Fiesta de las Guadalupes, sea declarada Fiesta de Interés Turístico de Extremadura, y del día 12 de octubre, Fiesta de la Hispanidad, sea declarada Fiesta de Interés Nacional.

         El día concluyó con una comida de Hermandad en la Hospedería del Real Monasterio, en la que el Presidente de los Caballeros, Agustín Margallo Moraño, dio la bienvenida y felicitó a la nueva Presidenta, Secretaria y Tesorera de la Damas, al mismo tiempo que agradeció y solicitó un caluroso aplauso para Guadalupe Gonzalo Leza y su Junta de Gobierno, que durante cuatro años han gobernado esta Ilustre Asociación, que ahora ve renovado con nueva savia su proyecto de evangelización y proyección del mensaje guadalupense.

Antonio Ramiro Soria celebra su cien aniversario

Desde el pasado 29 de marzo, Jueves Santo, Guadalupe cuenta con un hijo centenario, Antonio Ramiro Soria, nacido en el seno de la familia de Antonio Ramiro Muñiz, miembro fundador de la Guardia de Honor y Elena Soria Cárdenas, todos vecinos y naturales de esta Puebla, que vino al mundo hace ahora cien años, en la calle del Chorro Gordo, un 29 de marzo de 1918, Viernes Santo.

El Excelentísimo Ayuntamiento de Guadalupe quiso felicitar a su ilustre vecino con una placa grabada como homenaje y reconocimiento por estos cien años de vida, que fue entregada por su Alcalde, Felipe Sánchez Barba y Corporación Municipal en su propio domicilio.
Antonio Ramiro Soria recibe el homenaje del Excelentísimo Ayuntamiento de Guadalupe
Antonio Ramiro creció en el seno de una familia numerosa, siendo el segundo de cinco hermanos: Florencio, Concepción, Lino y Juan. Casó con Magdalena Rodríguez Rodríguez el 21 de marzo de 1945, formando su propia familia, de la que nacieron María Guadalupe y Antonio. Como hombre de posguerra, hubo de emigrar a Alemania, donde estuvo durante 21 años hasta su jubilación. En la actualidad tiene 4 nietos y 9 biznietos.

A todos ellos mis más sincera enhorabuena, especialmente a mi tío con el que comparto raíz y onomástica. 

LOS INCUNABLES DE GUADALUPE




Durante 446 años la Orden Jerónima se afanó en promover en Guadalupe la espiritualidad, las artes y las ciencias, creando verdaderos espacios de culto y del saber, como fueron el Colegio de Gramática y Humanidades[1], la Escuela de Medicina[2], Farmacia y Cirugía[3], cuyo acceso era tan demandado por los alumnos que en algunas ocasiones fue necesaria la mediación regia[4]. Sus propios talleres de bordaduría, escribanía, tejeduría, rejería, pergaminería, arquitectura y orfebrería demandaban una especializada biblioteca, que con su propio ora et labora, los jerónimos fueron conformando entre el coro, el trabajo y la celda desde su llegada en 1389[5].
   
    A los libros litúrgicos y extralitúrgicos, confeccionados en el scritorium guadalupense, recordemos sus ciento tres cantorales miniados, de los siglos XV al XVIII, expuestos en el Museo de Miniados[6], se empezaron a sumar otros muchos, bien por compra, donación o depósito, como los aportados por algunos letrados que ingresaron en la Orden Jerónima, como Fr. Lope de Olmedo, quien en su testamento (1415) hace entrega de todos sus libros más 600 florines para la compra de ellos, lo mismo hizo Fr. Cristóbal de Medina, quien  donó toda su biblioteca, que “eran dozientos cuerpos”, los mismos pasos siguió Fr. Bartolomé Ruiz de Clavijo, novicio[7], o el mismísimo doctor en decretos, don Gómez González, clérigo de la cámara apostólica, capellán del Papa y arcediano de Cuellar, quien profesa en Guadalupe hacia 1432 y lleva allí numerosos libros de teología, derecho canónico y de otras ciencias, en particular obras de Raimundo Lulio[8]. El ilustre Alcalde Mayor de Sevilla, don Martín Hernández Cerón envió en 1410 todos sus libros[9] o la vecina de Santander, Elvira Fernández Calderona, quien en 1451 deja en su testamento varios libros[10].
       
Éste desarrollo cultural y bibliográfico impulsó a la Comunidad Jerónima en 1456 a levantar de nueva planta un edificio o pabellón de Librería y Capítulo[11], aunque no fue hasta el priorato de fray  Juan de Marquina (1464-1466) y durante los gobiernos de fray Juan de Guadalupe, el Viejo (1469-1475) y del priorato de Fray Diego de París ( 1475-1483), cuando se llevó a cabo, con la ayuda generosa de fray Gonzalo de Illescas, dos veces prior de Guadalupe y después Obispo de Córdoba(1454-1464), el gran promotor e iniciador que donó dos mil doblas de oro para su construcción.

Librería espaciosa y de amplios ventanales, adornada con pinturas murales, en la que poder dar  cabida a su ya estimable biblioteca, que con la aparición de la imprenta se incrementó considerablemente con los llamados “libros de molde”, que comenzaron a llegar a Guadalupe por todos los conductos, de tal forma que su biblioteca a finales del siglo XVI, era una de las más importantes del reino[12].

“Es pieza muy anchurosa, alta, alegre y de mucha luz, por las grandes ventanas que tiene a sus dos costados: la cercan enteramente estantes de madera fuerte y muy bien lucidos, en que ay de los mejores libros en todas las facultades: guárdanse algunos originales manuscritos, y entre ellos hallo las Obras de Euthimio, escritas en lengua  Griega el Doctor Juan Hentenio, como el mismo  lo assegura, siendo monge de este Monasterio, llamado Fr. Juan de Nalines. Por cima de los estantes sube hasta encontrar las bóbedas el adorno de pinturas. Tiene primera, y segunda puerta para su mayor custodia, que caen a las espaldas del Coro, sitio el más acomodado a la dilatación grande de este Monasterio”[13]. 

RIMBERTINUS, Bartholomaeus. De deliciis sensibilibus Paradisi.
Venetiis, 1498



En ella se encontraban todas las obras fundamentales de las ciencias eclesiásticas y profanas, artes e industrias, en sus mejores y más antiguas ediciones nacionales y extranjeras, fiel reflejo de la espiritualidad jerónima[14] como así lo testimonia su amplia colección  de Biblias. Su segunda fuente se encontraba en los santos Padres: San Jerónimo, san Agustín, San Gregorio Magno, san Bernardo, san Buenaventura y la  Cosolatio Philosphiae, de Boecio. Muestra de ello son los Soliloquios de Fray Pedro de Pecha. Además, no fueron ajenos a la espiritualidad castellana  de la época, como la poesía de “loores y miraclos” a la Señora, testimonio irrefutable son los nueve códices de milagros de Nuestra Señora de Guadalupe[15], o el Libro de Alexandre, De contemtu mundi, de Inocencio III. Su espiritualidad también bebió de las fuentes franciscana, especialmente en el movimiento eremítico en Italia y que en España dio origen a la Orden de San Jerónimo y sus afanes reformistas, imbuidos también de la “devotio moderna” del norte de Europa, con los padres griego, de los que utilizan la literatura monástica en versiones latinas: Vitae patrum, Climaco, Casiano y Juan Crisóstomo.

         Por todo ello, Guadalupe engrosara una importante biblioteca, en la que ciertamente habrá ese magnífico deposito que representa la espiritualidad jerónima, pero también la aportación numerosas de letrados, donde no faltan los conversos, así como hombres de ciencias, que unido a la aparición de la imprenta, generará esa extraordinaria colección de incunables: 78 según el presbítero y bibliófilo, Fulgencio Riesco, o 209, según el Catálogo del siglo XVIII, publicado por el P. Fray Hermenegildo Zamora[16].

(Continuará.....)


[1] GARCÍA, Sebastián O.F.M., “La Enseñanza en el Real Monasterio de Guadalupe (1389-1835)”, en Guadalupe 760 (1999) 29-41.
[2] ARANA Y AMURRIO, José Ignacio, La Medicina en Guadalupe. Badajoz, 1991.
[3] BEAUJOUAN, Guy, Médecine humaine et vétérinaire à la fin du moyen âge. París, 1966. pp.369-417.
[4] ZAMORA, Hermenegildo OFM., “Acción cultural de Guadalupe: Centros y escritores”, en Guadalupe de Extremadura: Dimensión Hispánica y Proyección en el Nuevo Mundo. Madrid, 1993, p.303.
Tal es el caso, entre otros, de la Reina Isabel La Católica con uno de sus médicos de cabecera, o el de la Reina Ana de Austria, quien en 27 de noviembre de 1566 escribe al Prior solicitándole “que Diego de Acosta, médico, vecino de Oropesa, desea le recibáis por pasante de medicina en el Hospital” (Guadalupe, 2 (1908) .p.296)
[5] ZAMORA, H., Catálogo de la antigua biblioteca del Monasterio de Guadalupe. Zamora, 1976.
[6] GARCÍA, Sebastián, O.F.M., Los Miniados de Guadalupe. Catálogo y Museo. Sevilla. 1998.
[7] A.M.G. Leg. 40. Córdoba, 18 de septiembre de 1416.
[8] A.M.G. Leg. 44, sin número, 28 de julio de 1445.
[9] AM.G. C-126, Registro de Propiedades del Monasterio. Siglo XV. fol.156.
[10] AM.G. Leg. 40, sin número, 26 de mayo de 1451.
[11] BERNAL GARCÍA, Tomás OFM., “La arquitectura de Guadalupe en los siglos XIV y XV”, en Modelos Arquitectónicos del Real Monasterio de Guadalupe. Sevilla, 2004, pp.118-120.
[12] RUBIO, Germán OFM., Historia de Nuestra Señora de Guadalupe. Barcelona. 1926, p.274.
[13] SAN JOSÉ, Francisco de OSH, Historia Universal de la Primitiva y Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Madrid. 1743,  p.114.  
[14] VIZUETE MENDOZA, J. Carlos, “La biblioteca de Guadalupe: un reflejo de la espiritualidad jerónima”, en La España Medieval. T. V. Madrid, 1986, pp.1335-1346.
[15] RAMIRO CHICO, Antonio, “Nueve Códices de Milagros de Nuestra Señora de Guadalupe, en Guadalupe, 668 (1984) (C-1); 670 (1984) (C-2); 672 (1985) (C-3); 676 (1985) (C-4); 680 (1986) (C-5); 696 (1988) C-6).
CRÉMOUX, Françoise, Pèlerinages et miracles à Guadalupe au XVIe Siècle. Madrid, 2001.
[16] RIESCO, Fulgencio, “Interesante a los amantes de las ciencias. Catálogo de los incunables de la antigua Biblioteca de Guadalupe, hoy existente en la Provincial de Cáceres”, en Guadalupe,  192 (1914), p. 2276.
ZAMORA, Hermenegildo, O.F.M., Catálogo de Libros de la antigua biblioteca del Monasterio de Guadalupe, Madrid, 1976.

GIL CORDERO, EL VAQUERO DE LA VIRGEN DE GUADALUPE



Para poder hablar de este personaje legendario es necesario que situemos este hecho sobrenatural dentro de la leyenda de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe y del contexto histórico que lo generó durante la baja Edad Media, en tiempo de reconquista y de asentamiento de población,  de formación de dominio eclesiástico y de captación de súbditos para la Corona de Castilla.


Aparición de María al vaquero, Gil Cordero.
Esmalte Trono Virgen de Guadalupe.
Félix Granda, 1953 

RETABLO CERÁMICO DE LA HISPANIDAD

Antonio Ramiro Chico,
Cronista Oficial de la Villa y Puebla de Guadalupe



La Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, en su constante deseo de proclamar la devoción de Nuestra Señora, adquirió en el año 2009 una vivienda, en la calle Barrero, número 6, en la que ha levantado su nueva Sede social y Museo de la Hispanidad, bajo la dirección de los Caballeros Pablo y César Moruno y Pablo y Pedro Barba, arquitectos y maestros de obras, respectivamente.

Santa María de Guadalupe, Reina de la Hispanidad. Retablo Cerámico.Talleres Ruiz de Luna, 2011. Foto: Gabriel Tovar
Dicho Museo de la Hispanidad se ha instalado en la planta baja del edificio y está dedicado a Santa María de Guadalupe, como Hispaniarum Regina o Reina de las Españas.

Retablo cerámico

Preside este Museo un hermoso retablo cerámico realizado por los afamados ceramistas Ruiz de Luna, en su taller actual de Málaga.

El Retablo de la Reina de la Hispanidad mide 2’50 x 1’95 metros en vertical y está compuesto de cuatro partes bien diferenciadas:

Reina de las Españas. Foto: Gabriel Tovar
-El paño superior o mural (1’60 x 1’95 mts.) presenta a Santa María de Guadalupe, policromada, como Hispaniarum Regina, sobre el hemisferio norte, vestida con el Manto de Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, la Corona Rica de Reina de las Españas,  cetro, bastón de mando de Alfonso XIII, Toisón de Oro y las banderas hispanoaméricanas, desplegadas detrás de su imagen. Estampa diseñada en 1961, con motivo de las entregas de las banderas hispánicas por los embajadores de las naciones hermanas de América y Filipinas a Nuestra Señora de Guadalupe (12 diciembre 1960), como el mayor símbolo de la evangelización en el Nuevo Mundo.
Completan el mural, dos hermosas guirnaldas que cuelgan desde los ángulos superiores, dando un perfecto encuadre al retablo, enmarcado todo él con hojas de acanto en tonos azules, dando al conjunto un aire clasicista. Paño firmado.

-Parte inferior o mesa (0’90 x 1’95 mts.) en cuyo centro destaca el Escudo de la Real Asociación de Caballeros de Guadalupe y en su perímetro, están representados todos los escudos de los pueblos hermanos de Iberoamérica, Filipina, Guinea Ecuatorial y Extremadura, como homenaje a los descubridores, conquistadores y evangelizadores extremeños, que llevaron nuestra lengua, cultura y fe al Nuevo Mundo.
Frontal Mesa de Altar con el Escudo de la Real Asociación y de los Países Hispanoamericanos. Foto: Gabriel Tovar

-Base de la mesa de altar (0’40 x 1’95 mts) bellamente docarada con grecas renacentistas y cartela, en la que se lee: “Ave María de Guadalupe”.
Foto: Gabriel Tovar

-Costados de la mesa de altar (0’40 x 1’95 mts.), también decorados con dos hermosos angelotes que sostienen sendas filatelias en las que aparece la siguientes inscripciones. Lado derecho: “Tú eres nuestra gloria, Tú eres nuestra alegría y el honor de todo Caballero”. Lado izquierdo: “Sancta María de Guadalupe, gratia plena, Mater Dei, Hispaniarum Regina, ora pro nobis peccatoribus”.
En sus costados figuran también los nombres de los ceramista que llevaron a cabo dicha obra: Amparo y Carlos Ruiz de Luna, con su fecha de conclusión: 15 de marzo de 2011 y el nombre del donante, nuestro Caballero de Honor, Joaquín Vázquez y Familia.

Con esta obra los Caballeros, después de ochenta años, tienen su propio trono y altar, dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe y a su querido Hijo, luz del mundo, como verdadero testimonio de amor y servicio.

Foto: Gabriel Tovar
Flanquean dicho retablo dos obras pictóricas del Caballero, José Antonio Jorge Villa, representativas del Viejo y Nuevo Mundo, en las que figuran los más de 600 topónimos guadalupenses como verdadero símbolo de la Evangelización.

Reina de la Hispanidad

Desde la aparición de María a un humilde vaquero en las sierras de Altamira a finales del siglos XIII, cerca del río Guadalupe, los montes de las Villuercas, dejaron de ser morada privilegiada de fieros lobos, osos, ciervos y jabalís. Pronto las veredas y cañadas se transformaron en caminos hollados de peregrinos, que acudían en romería a este lugar escondido.

La fama de sus prodigios atrajo a reyes y santos, cautivos y marinos, enfermos y desheredados. Su nombre corrió como el cauce del río Guadalupe hasta llegar al océano Atlántico y desde allí saltó a través de las olas para sembrar con su vocablo toda la geografía hispanoamericana: templos, ermitas, valles, ríos, montañas, poblados y ciudades se esmaltaron con su nombre.
De esta forma el nombre de Guadalupe, durante siete siglos ha brillado en la bóveda celeste del universo como la estrella más radiante de la Evangelización.


El 12 de octubre de 1928, se escuchó mejor que nunca, la aclamación de la Sagrada Escritura: “Tu eres nuestra gloria, Tu eres nuestra alegría y el honor de nuestro pueblo”, por más de diez mil fieles de toda condición, que quisieron vivir este acontecimiento único en la historia del Real Monasterio. Justamente, al medio día, cuando los rayos del sol inciden con mayor nitidez, el rey Alfonso XIII y el cardenal Segura, legado de Su Santidad Pío XI, subieron al estrado colocado en el atrio basilical donde unos minutos antes, habían entronizado a Nuestra Señora de Guadalupe y a continuación, ciñeron sus sienes con Corona Imperial de oro y platino, brillantes y esmeraldas, regalo del pueblo español, mientras la banda militar del Batallón de Cazadores de Lanzarote interpretaba la marcha real y los aeroplanos sobrevolaban la plaza y los chapiteles del monasterio, dejando bucles y perfumando los cielos con pétalos de flores.

Fue la expresión de todo un pueblo que reconoció con el hermoso título de HISPANIARUM REGINA, la influencia que Nuestra Señora de Guadalupe ha tenido y tiene en todos los países hispanoamericanos, unidos por vínculos de raza, de lengua, de religión, de costumbres y cultura.

Museo de la Hispanidad. Foto: Gabriel Tovar
Este título de Reina de las Españas o de la Hispanidad, concedido por su Majestad Alfonso XIII, grabado en el anverso de la lustrina de la imperial Corona: Sancta Maria de Guadalupe, gratia plena, Mater Dei, Hispaniarum Regina, ora pronobis peccatoribus, está fundamentado en los hechos que integran el concepto de Hispanidad: Descubrimiento, conquista, culturización y evangelización del Nuevo Mundo.

Nos permitimos señalar los principales hechos que forjaron la hispanidad mariana guadalupense:

·         La condición de lugar colombino que actualmente tiene Guadalupe, por las visitas que durante los años de 1486-1496, realizó antes y después del descubrimiento, Cristóbal Colón a Nuestra Señora de Guadalupe.
Sobrecartas. J.A. Jorge.
·         La firma en Guadalupe, por los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, a 20 de junio de 1492, de dos Sobrecartas dirigidas a Juan de Peñalosa, contino de la Casa Real, natural de Villanueva de la Serena y capitán de gente de guerra. La primera para Moguer y otras poblaciones y la segunda para los habitantes de Palos, urgiendo en ambas el cumplimiento de las reales provisiones, de 30 de abril de 1492, es decir, el pronto descubrimiento de nuevas tierras.
·          El voto hecho en alta mar, el 14 de febrero de 1493, al regreso del primer viaje, como se dice en el Diario de a bordo, de la primera navegación descubridora, en cuyo cumplimiento vino Colón a Guadalupe, como romero para dar gracias a Nuestra Señora.
·         La imposición del nombre Guadalupe a la isla Turuqueira, en las Antillas Menores del Caribe, el 4 de noviembre de 1493, en el segundo viaje, como atestigua el mismo Colón, en una carta escrita en la Española, en enero de 1494, dirigida a los Reyes Católicos.
Imposición de Guadalupe.
Juan M. Núñez
·         El bautizo en el templo de Guadalupe de los indios Cristóbal y Pedro, criados de Cristóbal Colón, el 29 de julio de 1496, que señala este sitio, con documentación oficial, como el primer lugar  de cristianización de indios, como ofrenda espiritual a Nuestra Señora de Guadalupe, por lo que recibe el nombre de PILA BAUTISMAL DE AMÉRICA.
·         Las íntimas relaciones que durante el tiempo de la incorporación de América a la Corona de España tuvieron en Guadalupe los más insignes conquistadores y muchos colonizadores, pobladores y otros personajes indianos.
·         La importancia que Guadalupe tuvo en América como signo de evangelización por medio de misioneros, hermandades y prácticas devocionales.
·         Los santuarios, ermitas y altares alzados en toda América a Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura, como medio de devoción y expresión de la fama que tenía en todas partes, que todavía pervive en el pueblo.
·         La abundante toponimia guadalupense en el Nuevo Mundo, prueba la devoción sentida hacia nuestra Madre.
·         Los testimonios de estrechas relaciones, devocionales e históricas, del Guadalupe extremeño con el Nuevo Mundo (favores, ofrendas, mandas y otras manifestaciones) recogidas en códices y legajos, en crónicas de Indias, en historias antiguas del monasterio y en otros documentos.
Voto Azores. J.A. Jorge
·         Su condición y devoción marinera ha estado siempre muy unida a esta advocación de Guadalupe, a la que los hombres de la mar y navegantes la han sentido como Patrona y Estrella, a quien obedece el mar y respetan los vientos, como así lo proclaman los nueve códices de milagros que se conservan en su archivo histórico.
·         Su aparición en la Rada de Puntallana, desde donde alumbró como faro de gracia la gesta descubridora en ese ineludible tránsito entre el Viejo Mundo y el Nuevo, significándose así las islas afortunadas como el verdadero puente o puerta entre las Españas.
·         El hecho guadalupano  del Tepeyac, en México, relacionado con el extremeño Hernán Cortés y con los Doce Apóstoles de Méjico, salidos del convento franciscano de Belvís de Monroy (Cáceres), que supuso la mayor transfusión entre ambas culturas, dando lugar a una nueva raza que ha proclamado a Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América.
Nuestra Señora de Guadalupe.
Emperatriz de América

En este aspecto, que tanto afecta a Extremadura y en concreto a Nuestra Señora de Guadalupe, señalamos también los nombres  más destacados de insignes extremeños que, bajo el signo de su fervor guadalupense, llevaron al Nuevo Mundo, la devoción sincera a Nuestra Señora de Guadalupe: Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Núñez de Balboa, Pedro Alvarado, Hernando de Soto, Sebastián de Belálcazar y Pedro de Valdivia. Junto a estos hombres de acción, otros muchos extremeños, partieron al Nuevo Mundo para evangelizar las nuevas tierras descubiertas, como los Doce Apóstoles de Méjico, que desde el convento de San Francisco de Belvís de Monroy marcharon a Méjico. San Juan Macías, quien dejó la dehesa extremeña de Ribera del Fresno como simple porquero para evangelizar el Virreinato del Perú, donde consoló la conciencia de los ricos y  alimentó el alma de los pobres. Especial mención, dentro de la expansión devocional de Guadalupe, merece fray Diego de Ocaña, monje de Guadalupe (1588-1608), que recorrió la América andina dejando varias pinturas de Nuestra Señora de Guadalupe, entre las que descuella el cuadro de la catedral de Sucre, enriquecido con infinidad de alhajas y perlas, así como la famosa comedia de la Virgen de Guadalupe.
Virgen de Guadalupe.
Patrona de la Gomera

Así lo ha sabido reconocer también, la Junta de Extremadura, con la concesión de Fiesta de Interés Turístico, para la Fiesta de la Hispanidad, que cada 12 de octubre convoca a miles de peregrinos y visitantes, otorgada por la Orden del 6 de marzo de 2007, por la Consejería de Economía y Trabajo, a petición de la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, por suponer un acontecimiento de gran atractivo turístico, susceptible y merecedor de ser calificado como de Interés Turístico de Extremadura.

Igualmente, la Conferencia Episcopal Española con motivo de las Jornadas Mundial de la Juventud celebradas en Madrid en 2011, al hablar de la condición Mariana de España, presentó a Nuestra Señora de Guadalupe, como la verdadera Patrona de la Evangelización.

Bibliografía:

García, Sebastián, OFM., Guadalupe de Extremadura en América. Sevilla, 1990. 

Antonio Ramiro Chico. Museo de la Hispanidad. 2014

HUMILLADEROS, HITOS DE FE EN GUADALUPE


 Antonio Ramiro Chico

Cronista Oficial de la Puebla y Villa de Guadalupe


Los humilladeros eran monumentos religiosos o pequeños oratorios, llamados también cruz de término, ya que solían estar situados a las entradas o salidas de los pueblos, en los que se colocaba una cruz o imagen, consistente generalmente en unas gradas de planta circular o poligonal sobre la que se eleva un fuste rematado en nudo, macolla o capitel, que sostiene la cruz, labrada en piedra, aunque también podía ser de forja, cuyo afloramiento se produjo a partir del siglo XIV, éstos podían ser exentos y cubiertos.

Esta antigua costumbre de los reinos de España de elevar cruces conmemorativas de fechas o acontecimientos, o simplemente como testimonio que fomentaba la piedad cristiana, también se desarrolló en Guadalupe como foco importante de peregrinación, en puntos estratégicos de sus caminos, principalmente en el del Norte o de Castilla, en el Sur y en el Oeste o de Portugal, donde por primera vez, el peregrino divisaba el Santuario, lo que elevaba su espíritu, arrodillándose para dar gracias a Dios por ver alcanzada la meta de su peregrinación.

“Como refieren los que van a Jerusalén, que al divisar esta ciudad todos instintivamente gritaban Jerusalén,  Jerusalén, aquí todos al descubrir a Guadalupe, se apean de sus caballerías y de rodillas rezan a veces y con lágrimas una Salve a la Santísima Virgen.”

Estos tres humilladeros o ermitas de Guadalupe: la de la Santa Cruz, San Blas y Santa Catalina presentaban características similares en su origen conservando aún una planta abierta de dimensiones similares, con puertas abiertas en casi todos sus lados.

1.-Humilladero de la Santa Cruz 

Situado en la confluencia de las Villuercas y las Sierras de Altamira sobre el puerto o paso del “Portazgo”, desde donde se contempla, como dijera López de Vega, “la grandiosa estampa del Santuario, meta de tan largas andaduras y de tan ásperos caminos”., para perpetuar la memoria de los milagros de cautivos donde eran liberados de sus hierros y para que los peregrinos pudieran rezar con más fervor la Salve a la Virgen.

Bella construcción gótico-mudéjar de sillería y ladrillo que en su centro tuvo un altar y sobre su bóveda de crucería una gran cruz y azulejos polícromos. Por la semejanza que tiene con el Templete del Claustro Mudéjar parece que debe ser obra de Fray Juan de Sevilla.

Humilladero de la Santa Cruz o Ermita del Humilladero. Siglo XV
Presenta planta cuadrada con pilares achaflanados en los ángulos y puertas en cada una de las caras rematadas en arco escarzano sobren el que se proyecta en el nivel superior otro arco apuntado y enmarcado en un alfiz, en cuyo interior, se desarrolla una serie de arcos apuntados menores con formas ornamentales circulares de fuerte inspiración floral, cuya solución se proyectará en el XVI sobre el claustro Gótico. Se remata el segundo cuerpo con canecillos lobulados sobre los que descansa la cornisa que sirve de separación entre la pirámide superior o cubierta.

Debido a su valor patrimonial la ermita del Humilladero que recogió los primeros besos y las primeras lágrimas de los peregrinos ha sido restaurada a lo largo de estos cinco siglos en diversas épocas, entre los años 1515 y 1519, sufrió la primera reforma añadiéndola las gradas para la cruz gótica y cubriendo el techo en forma de pirámide con hermosos azulejos, siendo la última en el 2009 con motivo del centenario del Patronato de Nuestra Señora de Guadalupe bajo la sabia dirección del arquitecto Antonio José Más-Guindal Lafarga.

2.- Ermita de San Blas

Antiguo humilladero, situado en el Camino de Mérida o del Sur, dedicado en un principio a San Sebastián tal como se aprecia en el grabado pintado por Antón de Wyngaerde en 1567 para Felipe II y que corrobora unos años después, el padre Talavera en las primeras páginas de su obra dando cuenta de las tres ermitas, vulgarmente llamadas humilladeros, en hora y memoria de la Virgen soberana, de la Santa Cruz, de Santa Catalina y de San Sebastián.

Humilladero de San Sebastián, hoy Ermita de San Blas. Siglo XV.
Como bien corroboran Salcedo y Saumell en su estudio comparativo de las tres plantas, el humilladero de San Blas sufrió importante modificación en su planta cuadrangular, adosándole posiblemente más tarde la cabecera cuadrada al lado Este, con el fin de presentar el altar de la imagen titular. También sus portadas abiertas a los cuatro frentes con arcos de medio punto, fueron rebajadas convirtiendo sus arcos en escarzanos, tapiando las dos laterales.

Otros elementos que nos hablan de periodo arquitectónico diferente son los gruesos contrafuertes circulares de la nave principal y de la cabecera, tan del gusto guadalupense, presentando los primeros un elemento distinto, especie de anillo o moldura de ladrillo a la altura de los salmeres de los arcos. También sus bóvedas nervadas presentan un pequeño matiz diferenciador, la de la nave está enmarcada por arcos apuntados, mientras que la del presbiterio está situada a un nivel más inferior. Recorre todo el cuerpo una cornisa sobre la que descansa la cubierta también a cuatro aguas.

En 1945, el padre Claudio López lleva a cabo la restauración más profunda de la ermita adosándole la cabecera o presbiterio, donde levantó un frontal de altar cerámico hecho en Sevilla en el que se representa una escena del santo con los escudos del Santuario, de la Orden San Jerónimo y San Francisco, obsequio de Francisco de Paula Oliva y Mack y su esposa , donde colocó una imagen de San Blas, regalo del Ministro de la Gobernación Blas Pérez González; las verjas fueron donadas por Eusebio González y las andas por el ebanista guadalupense Pedro Guadalupe, la Diputación de Cáceres también contribuyó con 10.000 pesetas con las que se construyó el ramal o camino desde la carretera hasta la ermita, instituyendo así la romería de San Blas.

3.-Ermita de Santa Catalina

Sobre la falta de Pico Agudo, a 760 metros de altitud, se levanta la ermita de Santa Catalina sobre una pequeña meseta, donde confluyen varios caminos, el de Trujillo y Berzocana, así como una vía pecuaria que va desde San Blas a Miramontes.

Humilladero de Santa Catalina. Siglo XVI
Este humilladero es obra del siglo XVI, de estilo gótico con elementos mudéjares, mandado construir bajo el priorato de Fray Juan de Siruela (1515-1519). A semejanza de los anteriores tiene también una planta casi cuadrada con puertas o vanos a las cuatro caras con arcos escarzanos, si bien igual que ocurre en el de San Blas, las dos laterales están tapiadas y sobre la del fondo, se amplió o se desarrolló la cabecera, aunque al exterior parece una sola nave con cubierta a cuatro aguas. Su interior presenta en cambio dos bóvedas, la de la nave es de cañón apuntado, mientras que la del presbiterio es de medio cañón, algo rebajada y a una altura más inferior, lo que denota su posterior desarrollo.

Con motivo de la exclaustración monástica (1835-1908), dicho humilladeros sufrieron el abandono y la desidia por lo que sus muros quedaron grieteados y casi derruidos hasta la llegada de la Orden Franciscana que en 1967, bajo la dirección de santo varón fray Javier Beltrán Arrieta, párroco de Guadalupe, llevo a cabo dicha reforma, concluyendo felizmente en 1978 con la entronización de la Santa, durante el mandato de fray Daniel Maya García.

[Raíces de Guadalupe: "Bosquejo histórico-literario de Guadalupe", Ramíro Chico. Madrid, 2015, 84-77 pp.]