EL MURAL CERÁMICO DEL VIADUCTO DE GUADALUPE SUFRE EL DESPRENDIMIENTO DE SUS AZULEJOS



Antonio Ramiro Chico,
Cronista Oficial de la Puebla y Villa de Guadalupe


Aunque  parezca mentira, Guadalupe y la comarca Villuercas Ibores Jara, contó a principio del siglo XX con un proyecto ferroviario, cuyo eje central era el Santuario Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe y los fosfatos de Logrosán, de ahí el nombre  popular que recibió “fray Fosfato”, amén de una realidad geográfica, que reducía la distancia entre Madrid y Badajoz en 78 kilómetros, con su trazado desde Talavera de la Reina a Villanueva de la Serena de 167 kilómetros[1].


     
Viaducto. Ojos centrales. 1959
Dicho proyecto incluido en el Plan Guadalhorce, publicado en la Gaceta de Madrid, el 6 de marzo de 1926, recibió el impulso del Gobierno de España, presente en la Coronación Canónica de la Virgen de Guadalupe, 12 de octubre de 1928, cuya 3ª sección : Logrosán –Villanueva de la Serena (57 kms.), se inició el 26 de septiembre de 1928[2], con un presupuesto invertido  de 110 millones de pesetas, terminado y listo para funcionar[3]; mientras, que la 2ª sección: Puerto de San Vicente –Guadalupe –Logrosán (51 kms.), se inició el 5 de marzo  de 1930, cuyo primer trozo de 24 kms. : San Vicente  -Guadalupe, con un presupuesto de 350 millones de pesetas, solo se llevó a cabo la explanación del terreno. No ocurrió lo mismo con el segundo trozo: Guadalupe –Logrosán (26 Kms.), que con un presupuesto de 150 millones de pesetas, se ejecutó en  un 84% de la obra, por lo que se invirtió casi la totalidad del presupuesto. Lo mismo ocurrió con la 1ª sección: Calera –Chozas a Puerto de San Vicente (59 kms.), cuyo presupuesto de 120 millones, fue también invertido[4].

     El tramo hasta Guadalupe era quizás el de mayor dificultad por lo accidentado del terreno y las características del mismo, cuyas obras corrieron a cargo de la empresa “Tierras y Hormigones”,  quien levantó el excepcional viaducto sobre el río Guadalupejo, uno de los más grandes entonces de España, de  58 metros de altura y 274 metros de longitud, dedicado a la Virgen de  Guadalupe con una hermosa y grande imagen de la Patrona en el arco central, cuyo presupuesto fue de 22 millones de pesetas[5], aunque según la documentación oficial su coste fue de 13.367.724 pesetas, con una economía en la obra de 1.956.498 pesetas, sobre un presupuesto de 15.324.222 pesetas[6].

    En 1959, el padre Hermenegildo Zamora escribía en la Revista Guadalupe un artículo  bajo el título  El Ferrocarril de  “Guadalupe”, en el que narra las dificultades por las que pasó dicho proyecto (guerra civil, económicas y políticas), que a pesar de reanudarse en 1953, gracias en gran parte a su ministro de Obras Públicas, general Jorge Vigón[7], no sirvió para desarrollar esta comarca de las Villuercas ni el Plan Badajoz, solamente redujo mientras que duró las listas de paro de la época.

MURAL CERÁMICO.

    De esta colosal obra arquitectónica, nos ha quedado en una de sus pilastras, la central, un hermoso mural cerámico vanguardista, que se colocó allí en 1959:

“En una de las pilastras, esbeltas y fornida a la vez, del gran viaducto sobre el rio Guadalupejo la empresa constructora [Tierras y Hormigones], ha colocado un enorme mosaico de azulejos, representando a la Virgen de Guadalupe y a su Monasterio, que si bien no es del agrado del pueblo sencillo por el modernismo de sus figuras, diríamos que es todo un símbolo, cual si la Virgen de Guadalupe, colocada más bien cerca de la base de la colosal pilastra, quisiera como aupar con su presencia los esfuerzos y precaver todo desaliento, ya desde los inicios de la obra”[8].

Mural cerámico de Bienvenida a la Puebla y Villa de Guadalupe, 1959.

Dicho mural cerámico de  4 x 8 metros de alto simboliza  un hito en el camino hacia  Guadalupe, igual que en la Edad Media supusieron los humilladeros para todas aquellas personas que  han pasado delante de él  y han recibido el saludo del “Ave María”, pues aunque había presupuestado otro en la estación de Guadalupe, este no llegó a ponerse[9].

Llama la atención por su tamaño (8 metros de alto), composición y perfección pictórica, que nos recuerda al desarrollo que durante la segunda parte del siglo XX alcanzó la cerámica aplicada a la  arquitectura, como un elemento más de embellecimiento de muros y paredes. Ya no  serán los palacios e iglesias renacentistas y barrocas las que decoren sus estancias, siguiendo la tradición de Niculoso Pisano, sino serán ahora los espacios privados, como los exteriores o vestíbulos de las grandes empresas comerciales o espacios públicos gestionados por distintas instituciones.

Quizás por este motivo el mural de Guadalupe no está firmado, aunque igual que ocurrió en el renacimiento, los alfareros de Talavera de la Reina, se suman también a las nuevas vanguardias, que  inspiraron a Miró y Picasso a través de ese nuevo espíritu contemporáneo, “del Sol” y “de la Luna”, montados en 1956 en la sede parisina de la UNESCO, o el realizado para el aeropuerto de Barcelona, aunque este de Guadalupe tiene la impronta gótica-flamenca que proyecta su propio Santuario y sus obras de arte que contiene (Isembrant o Egas Cueman).

Gracias a su longitud y a su colorido esta obra plana provoca en el espectador una sensación de realidad y movimiento, que nuestro artesano o taller ha sabido plasmar maravillosamente  sobre esos tres planos, donde primeramente representa  con dibujos geométricos la planicie terrenal sobre la que se sustenta el conjunto patrimonial y arquitectónico del Santuario, alterado solamente por el dibujo esquemático de varios árboles y la fuente de la plaza o Pila Bautismal de América.

En segundo plano, el mural nos ofrece una perspectiva lineal del Real Monasterio con su fachada gótico-mudéjar seguido del lado del Poniente con sus torres cuadras y cilíndricas, rosetones, pináculos y almenas, donde el colorido también proyecta esa sensación de profundidad y movimiento.

En un tercer plano, que diríamos celestial, figuran las imágenes de dos ángeles orantes, que nos recuerda a Salvador Dalí, cuando se representa así mismo, en su pintura a la Virgen de Guadalupe.  Corona dicho plano la Patrona de Extremadura y Reina de las Españas, vestida con manto dorado, corona rica y bastón de mando de Alfonso XIII, obsequio que el rey la entregó en su Coronación canónica. Completa  este espacio, las inscripciones del “Ave María” y   el nombre  de “Guadalupe”, en tonalidades de azul y negro. Todo él se desarrolla sobre un fondo de color blanco marfil.

Mural cerámico. Parte superior en la que se aprecia los azulejos desprendidos
Hace unos días,  un vecino de Guadalupe, José Antonio Jorge Cortijo, daba la voz de alarma de que parte del mural se había desprendido del soporte, como se  puede apreciar en la fotografía, aunque solo se han podido rescatar unos cuantos azulejos, cuya medida es de 10 x 10 cms. aproximadamente, lo que si se ha podido apreciar es la numeración correspondiente a cada pieza, pauta primordial para que su colocación fuera la precisa y exacta por parte de los albañiles responsables, siempre bajo la supervisión del maestro azulejero. El propio Felipe II, exigía mediante contrato que Juan Flores, colocara el mismo sus azulejos.

En 2003, fallecía Jacinto Aznar Guimerá, encargado general de la empresa “Tierras y Hormigones”, quien seguramente nos hubiera iluminado sobre la autoría de dicho mural. Su hija Maribel nos ha comentado que su padre se llevó un gran disgusto cuando comprobó que uno de los azulejos que componen el mural, más concretamente en la pierna derecha de uno de los ángeles, le pusieron al revés, alterando la línea del contorno de dicha pierna. Detalle para la historia y que habla del rigor de este  encargado que supo cómo hemos visto economizar y ajustar la obra, lo que quizás posibilitó la fábrica de esta obra que por estar inserta en otra de mayor altura y grandeza ha pasado un poco desapercibida para la historia del arte.

Nuestro alcalde, Felipe Sánchez Barba, consciente  del daño ocasionado, quizás por las filtraciones de agua, nos ha pedido a los cronistas que elaboráramos un estudio, cuya luz es la que hemos expresado, sin tener por el momento, a pesar de la documentación consultada, la autoría de esta obra anónima ni el importe de la misma.

Cierto es, que dicha pieza, merece por su interés histórico-artístico una rápida intervención por las autoridades locales, regionales o nacionales, por ser uno de los ejemplos contemporáneos más destacados de la cerámica aplicada a la arquitectura en Extremadura y que forma parte del patrimonio de Guadalupe[10].



[1] ZAMORA, Hermenegildo, O.F.M., “El Ferrocarril de “Guadalupe”, en Revista Guadalupe, 517-518 (1959) 137-139.
[2] JUÁREZ SÁNCHEZ-RUBIO, Cipriano, “El ferrocarril Talavera de la Reina-Villanueva de la Serena. Un sueño imposible”, en Revista Guadalupe, 827 (2012) 20-29.
[3] PEÑALBA, Fray Genadio de, O.F.M. (Sed. Arturo  Álvarez ), ¿El ferrocarril por Guadalupe o 400 millones tirados al agua?
[4] JUÁREZ SÁNCHEZ-RUBIO, Cipriano, Art. cit, Guadalupe, 827 (2012) pp. 20-29.
[5] [TORREJÓN BALTASAR, O.F.M.], “Noticias de Guadalupe”, en Guadalupe, 505 (1958) p. 137. Zamora dice que el Viaducto mide 75 metros de alto por 300 metros de largo. Aunque según el proyecto custodiado en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares el Viaducto tiene 57 m. de altura por 230 m. de longitud.
[6] RAMOS VICENTE, Juan J. El ferrocarril de Talavera de la Reina a Villanueva de la Serena (Historia de una Ilusión. Cáceres, 2015, p.43.
[7] ALONSO [ÁLVAREZ], Fray Arturo, O.F.M., “El ferrocarril Madrid-Badajoz-Lisboa, por Guadalupe”, en A.B.C. Madrid, 5 de febrero de 1958.
[8] ZAMORA, H., Art. cit. p. 138.
[9] RAMOS VICENTE, Juan J., El ferrocarril de Talavera de la Reina a Villanueva de la Serena. (Historia de una ilusión). 2011
[10] SÁNCHEZ PACHECO, Trinidad, Cerámica Española. Summa Artis. T. XLII. Madrid, 1997, pp.332-342 y 579-582.

LA PUEBLA DE GUADALUPE



Antonio Ramiro Chico,
Cronista de la Puebla y Villa de Guadalupe


Denominar al municipio de Guadalupe como Puebla de Guadalupe o  Puebla de Santa María de Guadalupe no es ningún error y menos si se sigue la ciencia de Herotodo, más que el capricho de fray Gerundio de Campazas o del Marqués del Aire, porque Agamenón  o su porquero difícilmente hubieran podido escribir de materia tan ilustrada.
Qué mayor timbre necesita una aldea[1] que nació bajo la protección de la Madre de Dios para hacer de ella un pueblo asaz grande[2]. Ese es el mayor título que una población y pobladores pueden tener y que ha convertido a Guadalupe, puebla y villa en el nombre más universal que tiene la Virgen María.


Y digo aldea[3], ya que Guadalupe desde finales del siglo XIII, según estiman la mayoría de historiadores, hasta el 3 de diciembre de 1337[4], era población dependiente de Talavera. No era tierra despoblada ni montes bravos, según se colige de los topónimos del Acta de limitación[5], pues debió de existir un concejo u órgano administrativo que gestionara la vida pública de dicha aldea, que estaba dentro del curato de Alía.

De ahí que cuando don Pedro Gómez Barroso se hace cargo de la rectoría de la iglesia[6], solicita al Rey Alfonso XI, señale términos a la ermita y suelo para los pobladores, aunque posteriormente se comprobará que los gestores del Santuario reciben el término para administrarlo en su totalidad, lo que generó graves conflictos entre la Puebla y el Santuario[7].

Dicha orden fue ejecutada el 11 de mayo de 1338, según el Acta de limitación de términos, segregando por tanto parte de los territorios de Talavera y Trujillo, para dejar exenta la nueva Puebla de Santa María de Guadalupe e independizar así el nuevo Santuario declarado como tal en 1340.

Dicho “status” se aprecia en el documento de 1339, de Yagüe Gil e María García, su mujer, vecinos de esta Puebla, cuando vendieron a la Iglesia de Guadalupe un “ferido de molino”, que ellos tenían en término de esta Puebla, en el río de Guadalupe[8].

Aunque la Puebla de Guadalupe, no alcanzó su plenitud jurídica hasta el 15 de abril de 1347[9], cuando el Rey Alfonso XI, confirmó en Illescas de nuevo la concesión de términos. Por este motivo, destacados historiadores y juristas afirman que estas dos provisiones de Alfonso XI: Fijación de términos de 1337 y la confirmación de los mismos de 1347, son tenidas como Carta-Puebla de Guadalupe.

¿Qué era la Carta-Puebla en la Edad Media con la que se reconocía a un lugar o a una población? Era un documento especial otorgado por una autoridad (real o eclesiástica) a los pobladores de un territorio, en la que se incluían una serie de privilegios, con el único fin de obtener la repoblación de ciertas zonas de interés económico o estratégico durante la reconquista.

Este fue también el caso de Guadalupe, situado entre las dehesas de Guadalupe y del Puerto de Ivan Román, línea divisoria entre las tierras de Talavera y de Trujillo, lugar estratégico de paso y por tanto espacio dominado por los golfines[10], que perturbaban con frecuencia a sus pobladores( pastores, colmeneros y leñadores).

La aparición de la Virgen de Guadalupe al vaquero junto al río Guadalupe, de donde toma su nombre, provocó una importante afluencia de peregrinos, cuyo aluvión de personas, llevó a la Corona de Castilla a regular dicho espacio con una serie de privilegio como los que contenían la Carta-Puebla, desde la señalización de términos: “suelo para que hiziesse cassas para los clérigos, que sirven la dicha iglesia e diemos suelo en que possieran vinnas e labrança de pan para mantenimiento de los clérigos de dicha iglesia e de los pobres del hospital”, de la misma forma atendió también a sus pobladores: “Otrossi diemos suelos a pobladores que son moradores , cerca de dicha ermita en que ffeziesen casas. Otrossi en que possiesen vinnas e labranças de pan”[11].

Además de estos beneficios de Alfonso XI a la Iglesia y a la Puebla vendrían todavía bastantes más, reconocidos también por sus sucesores como la libertad de los ganados para andar por todo el reino y en particular la autorización para que un número de cabezas determinado pueda pastar en los términos de Trujillo y de Talavera; el permiso para poder comprar y sacar pan, vino y otros alimentos de cualquier parte del reino y sobre todo de los lugares vecinos; la feria franca, así como  la libranza de que sus habitantes pagaran pechos a la corona ni a su señor el prior, entre otros más[12].

Estos privilegios se vieron incrementados el 25 de diciembre de 1340 cuando la Real provisión de Alfonso XI concede el Patronato Real al Santuario, a la Puebla y la institución del Priorato secular, convirtiéndose así en población independiente de realengo, a pesar de ello durante este periodo (1340-1389) el pueblo siguió contando con su propio Concejo, más privado que oficial, por lo que seguirá guardando sus usos y costumbres[13].

 Años después, mediante el privilegio de 28 de agosto de 1348, el rey  fundador[14] cede a la Iglesia de Guadalupe el señorío de la Puebla, con todos sus pechos y derechos, el yantar y jurisdicción que él tenía[15].

El mismo Rey, Alfonso XI, en carta dada el 23 de noviembre de 1347, en la Puebla de Santa María de Guadalupe, autoriza a la Iglesia de Guadalupe a que pueda labrar en el término de Alía, con más de cuatro yuntas de bueyes[16].

El título de Puebla, al igual que el de Real o Villa, Guadalupe no tuvo necesidad de comprarlos, los recibió implícitamente por ciertos reconocimientos o privilegios como hemos visto anteriormente.
Cédula Notarial de nombramiento de Mayordomo don Benigno Collado. 1848
Archivo Municipal de Guadalupe

La Villa de la Puebla de Guadalupe o la Villa de Guadalupe, como aparece en multitud de de documentos históricos y jurídicos[17] alcanzó dicho “status” cuando el 27 de junio de 1368, Enrique II concede a la Iglesia de Guadalupe la creación de una feria anual y de un mercado semanal[18]. Este mismo año, el 5 de noviembre de 1368, el rey dona a la Iglesia de Guadalupe e prior de la Puebla la jurisdicción civil y criminal de la Puebla de Guadalupe y su término[19], dotándola del cuerpo de regidores y justicias.  Otro rasgo que distingue a las villas medievales, son sus castillos o fortalezas, así como las murallas que la cercan, todo ello inherente a esta Villa de Guadalupe.

Todos estos títulos: Puebla, Real y Villa concedidos en la Edad Media, han perdurado en la Edad Moderna y Contemporánea, a sabiendas que desde 1811  las Cortes liberales de Cádiz derogaron los señoríos jurisdiccionales, desapareciendo así la división entre señorío y realengo, y posteriormente, la división provincial llevada a cabo por Javier de Burgos en 1833 rompió la unidad geográfico-histórica del Alfoz de Talavera[20], por tanto dichos títulos hoy en día no tienen un valor administrativo, aunque  si conservan  un importante  carácter religioso y simbólico, y algunos lugares siguen manteniendo esa marca o urdimbre que denotan su rica y extensa historia. Unos permanecen en membretes, otros en hermosos carteles y algunos cincelados en dura piedra.
Diccionario Geográfico de Correos, de Andrés González Ponce, 1855
Describe Guadalupe como Villa y Puebla, con 3.375 habitantes.
Documento cedido por la Familia Esteban Rodríguez.

En cuanto a las mayúsculas o minúscula,  sólo podemos decir que Puebla de Guadalupe, es nombre propio formado a partir del topónimo Guadalupe, tal como lo reconoce el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz[21] por lo que dejamos a criterio de la Real Academia de la Lengua dicho asunto, que  es la que fija  y da lustre  a las letras.



[1] LINEHAN, Peter, “Los inicios de Santa María de Guadalupe y el gobierno de Castilla” [traducción : José Tello Sánchez], en Guadalupe, 754 (1998), pp.4-17. Hace referencia al primer documento de indulgencia a favor de la Iglesia de Guadalupe, de 1326. Año en que Pedro Gómez Barroso se  hace cargo de la sede episcopal de Cartagena y hombre de confianza de Alfonso XI, al que una vez que Pero García, tenedor de esta iglesia, muere fuera de la Curia Romana,  el rey le nombrará rector de la Iglesia de Guadalupe.
[2] A.H.N. C-555 (antiguo 48 B)
[3] LLOPIS, Enrique, Guadalupe 1752. Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. Introducción. Madrid, 1991. Dice que en relación a la aldea, el documento más antiguo hallado en el Archivo del Monasterio de Guadalupe es el Testamento de Sancho Sánchez de 1327, hijo de Martín Sánchez, casado con Juana, quien deja varias mandas a los más importantes santuarios de la época,  y entre ellas 10 mrs. a Santa María de Guadalupe.
[4] CERRO HERRANZ, María F. Documentación del Monasterio de Guadalupe siglo XIV. Cáceres, 1987, p.1
[5] DOMÍNGUEZ DE LA CONCHA, Alfonso, “Apropiaciones de comunales en la Puebla de Guadalupe durante la Baja Edad Media (I)”, en Guadalupe, 854, pp.17-21. Riguroso estudio de Investigación, extracto de su Tesis Doctoral.
[6] GARCÍA, Sebastián OFM., “El fenómeno guadalupense como expresión de religiosidad popular”, en Guadalupe, 748 (1997) 2-21. En este trabajo se contienen la bula Dum ad personam, de Benedicto XII, de 2 de junio de 1335, nombrando rector del Santuario a Don Pedro Gómez Barroso, siendo el primer documento pontifico a favor de Guadalupe.
[7] GARCÍA, S., “La Puebla de Santa María de Guadalupe”, en Guadalupe, 699 (1989), pp.107-123
[8] A.M.G. C-126, fol. 137 r.
[9] A.H.N. Clero, carpeta 391/nº 19.
[10] DOMÍNGUEZ, M. art. cit. p.18.
[11] A.H.N. Clero. Lejago 1422/1 y 2.
[12] AGÚNDEZ FERNÁNDEZ, Antonio, “Guadalupe en el Año 1791”, en Guadalupe, 474 (1955), pp.273-275
[13] GARCÍA, S. Art. cit. p. 110.
A.H.N. Clero, carpeta 398/nº 4.: Juan I ordena al concejo de la Puebla de Guadalupe acatar las disposiciones del obispo de Segovia relativas a la conversión de la Iglesia en Monasterio.
[14] ARÉVALO SÁNCHEZ, Antonio OFM.,Nuestro Señor Alfonso XI (I)”, en Guadalupe, 747 (1997) 36-44; (II) 751-752 (1998) 9-21.
[15] A.H.N. Clero Perg. 392/3 y 7.
[16] A.M.G. Legajo 1/nº 9.
[17] VIZUETE MENDOZA, J. Carlos. La formación de un gran dominio en la Tierra de Talavera: Santa María de Guadalupe (Estudio y Regesta 1340-1389). Talavera de la Reina, 1993.
LLOPIS, E. Obr.cit. Bando y Auto, pp.65-68.
AGÚNDEZ, A., Art. cit.
[18] A.H.N. Clero, carpeta 395/nº 12
[19] RUBIO, Germán OFM., “Organización civil de Guadalupe”, en El Monasterio de Guadalupe, 124 (1922), pp.112-113.
[20] Eclesiásticamente Javier de Burgos no pudo romper esa unidad con Guadalupe. Del Alfoz de Talavera y su antigua tierra que se extendía desde las faldas del sistema Central, al norte, hasta las riberas del Guadiana, en el Sur, permanecen en la diócesis de Toledo dos arciprestazgos en Extremadura: Guadalupe y Herrera del Duque.
[21] MADOZ, Pascual. Diccionario Geográfico-Estadistico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar. T. IX. Voz: Guadalupe. Madrid, 1847.

CRÓNICA DE LA PUEBLA



Antonio Ramiro Chico,
Cronista de la Puebla y Villa de Guadalupe

A partir de ahora recogeremos en esta página también la Crónica de La Puebla de Guadalupe, oficio que venimos desempeñando habitualmente en la Revista Guadalupe, como un servicio más hacia  nuestra Villa y Puebla y a todos aquellos guadalupenses bien sean naturales o de corazón. 
Villuercas nevadas. Foto: GAbriel Sánchez


Si en la anterior crónica recogíamos cómo había brillado Guadalupe con la iluminación de “Luce tu Pueblo”, en ésta también ha alcanzado cuotas regionales y nacionales, debido a las intensas precipitaciones que ha soportado durante estos meses de invierno, quizás porque nuestras plegarias  hayan sido escuchadas y el Señor de Mirabel ha abierto el candado para dar de beber y comer a su gente.

Agua, fuente de vida

         Según nos informa nuestro meteorólogo y paisano, Carlos Montes Trinidad, desde septiembre a febrero han caído 404 litros por metro cuadrado, con una otoñada bastante seca y calurosa, frente a un invierno frio, con varias nevadas en las Villuercas y bastante lluvioso, especialmente durante los meses de febrero (117 l.) y marzo hasta el 21 (489 l.), donde ha habido algún día que hemos sido referencia regional y nacional, con más de cien litros por metro cuadrado.
         Ha sido hermoso ver como nuestros campos recibían ese manto de agua, lo que ha hecho que nuestros arroyos y ríos vayan alegres y cantarines, gracias a esos aires que desde el Atlántico llegaban cargados de pesada humedad, cubriendo a Pico Agudo de copa y descargando en las Villuercas su pesada carga, recuperando así aquellos temporales de antaño.

         Aunque no siempre, nunca mejor dicho, llueve a gusto de todos, especialmente para esas familias de la calle Cáceres que han sufrido las inundaciones en sus propias casas durante varios días, debido a la mala conducción, que se hizo en su día, del arroyo de la Cantera, que al taponarse el curso natural del arroyo, éste ha buscado sus propios aliviaderos, lo mismo daba que fuera las conducciones de los servicios de cada domicilio, como los orificios de los enchufes, o la más mínima grieta de los pavimentos de cada casa, provocando la desesperación entre el vecindario afectado.
         Esperemos que las obras que ya se han iniciado por parte del Ayuntamiento se hagan con previsión y la conducción del mencionado barranco  no vuelva a dar problemas  a las fincas colindantes.

Las Piedras del Trueno

         El pasado 27 de diciembre, se presentaba en el Parador de Turismo de Guadalupe la novela histórica Las Piedras del Trueno, obra del escritor talaverano  Miguel Méndez-Cabezas Fuentes.

           Este médico rural, buen conocedor del patrimonio que
atesora la capital de la cerámica y el alfoz de su tierra, ha escrito varios libros sobre estos temas. Peregrino de Santa María de Guadalupe, publicó en 2003, Los Caminos de Guadalupe y su Real Monasterio. En su ya larga trayectoria como escritor ha sido galardonado con varios premios entre los que destacan: Premio “Cabañeros” de Periodismo de la Junta de Castilla La Mancha (1994) o el Premio “Río Tajo” del Ministerio de Obras Públicas (1992).

         Ahora nos sorprende con una novela histórica cuya trama se desarrolla en las tierras de Talavera, con dos personajes centrales, el niño Juan II y el hijo de un pastor de Guadalupe, cuya vida corren paralelas en la Castilla del Siglo XV, donde las luchas entre nobles por mantener la primacía del poder, las continuas incursiones de los moros en la península y el desarrollo de la Mesta, con sus ganados y pastores trashumantes conviven con soldados y monjes, venteros y señores, que al mismo tiempo que gobiernan el reino escriben poesía.

Cabalgata y concierto de Navidad

        Enero comenzó con un concierto de Enrique Cordero y Joaqui Baltasar el día 4, en el Auditorio de la Casa de Cultura, en el que los dos cantautores guadalupenses ofrecieron un interesante programa de poemas y canciones populares y modernas relacionadas con la Navidad. Intervinieron además, recitando una serie de poemas, Natividad Jiménez, Maribel Martín, Enrique Cordero y Ángel Prieto.
Puso broche a esta velada navideña el grupo “Música y tradiciones”, ganador del I Concurso de Música Tradicional Extremeña, organizado por la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe y el Ayuntamiento.

         El 5 de enero, los más jóvenes y los mayores, volvieron a sentir la inocencia y la alegría al ver pasear por esta Puebla y Villa a sus majestades los Reyes Magos, durante la tradicional Cabalgata, organizada un año más por el Ayuntamiento de Guadalupe, que este año ha querido que estuviera presente con una carroza esa delicatesen de Ferrero Roche, cuyo concurso de “Luce tu Pueblo” ha hecho brillar de manera especial a este Monumento Histórico Nacional y a este Patrimonio de la Humanidad, durante los meses de diciembre y enero.

San Blas

         Un año más Guadalupe celebró su tradicional romería de
San Blas, el 3 de febrero, que por caer este año en sábado, no fue fiesta local. Por este motivo el día 6 de septiembre, fiesta de Santa María de Guadalupe, como Patrona de Extremadura,  será conjuntamente con el día 3 de mayo, festividad del Santísimo Cristo de Mirabel los dos días de Fiesta Local, que por su relevancia y arraigo deberían convertirse en las dos fiestas locales de esta Puebla.

         La Romería comenzó, a las doce de la mañana, con la Misa de campaña y procesión de la imagen de San Blas alrededor de la ermita, que presidió Fray Manuel Tahoces, párroco de Santa María de Guadalupe, a la que asistieron un nutrido grupo de feligreses. Por la tarde hubo verbena, disfrutando así de un buen día de romería.

Carnavales

         Este año los carnavales comenzaron el día 8 de febrero (jueves lardero, longaniza en el puchero), con el desfile infantil del Colegio de Primaria “Reyes Católicos” y de la Guardería “Arco Iris”, que con sus disfraces, su música, percusiones y colorido anunciaron el pistoletazo de salida de don Carnal, con un hermoso desfile y posado fotográfico en las escalinatas del atrio basilical.

         El programa, organizado por el Ayuntamiento, continuó el día 11 de febrero, con el desfile y concurso de disfrace, que este año al no presentarse los suficientes participantes, el Consistorio acordó dar una ayuda económica a cada grupo.

         El lunes y martes, impulsado por la Universidad  Popular
“Gregorio López”, hubo talleres de máscaras en la Biblioteca Municipal para los más jóvenes. Concluyeron los carnavales en Guadalupe como manda don Carnal con el entierro de la Sardina, organizado en esta ocasión con los más pequeños.  Esta misma tarde del miércoles, doña Cuaresma también convocaba a la imposición de las cenizas.



V Media Maratón

         El pasado 24 y 25 de febrero se celebró en nuestro municipio la V Media Maratón por montaña “Puebla y Villa de Guadalupe”, en la que participaron 147 corredores, organizada por el Ayuntamiento con la colaboración de la Junta de Extremadura, la FEXME, Diputación de Cáceres y otras entidades deportivas y regionales.

         Esta prueba puntuable para la Copa de Extremadura tiene un recorrido de 26,3 km., cuya salida se dio el día 25 de febrero, desde la Plaza de S.M. Juan Carlos I, pasando por el arco y calle Sevilla, calle y arco del Tinte, Ventilla y san Blas para iniciar la ruta de Isabel La Católica a través del puente de Cañamero, llegar a la ermita de Santa Catalina, entre castaños, pinos, brezos y jaras, hasta ascender al castaño “El Abuelo”, enclave mágico y bello como pocos a 985 m. de altitud, pasando antes por los valles del Infierno y Valdegracias y la granja de Mirabel, descanso de los Reyes Católicos. Llegados a este punto, los corredores seguirán por la zona del collado Llano y la sierra de Sancho, para llegar hasta la era de la Celada, desde allí iniciaron una bajada hasta el Mato, declarado “Corredor Ecológico de la Biodiversidad”, desde cuya presa comenzaron el tramo más angosto y escarpado, entre pedreras hasta llegar hasta el “Arca del Agua”, importante obra hidráulica de la Baja Edad Media, siguiendo por el cerro “Hurocao”, subiendo hasta el Pozo de las Nieves, el punto más elevado a 1260 m. de altitud, siendo éste el tramo más pendiente de la prueba. Desde allí, los corredores comenzaron el descenso hasta la ermita del Humilladero, para seguir descendiendo por el antiguo camino Real hasta entrar a la Puebla alta, pasando por la calle Real, Arco de San Pedro, Plaza de Santa María, hasta llegar a la avenida Alfonso Onceno donde estaba la meta.
Autoridades y ganadores de la V  Media Maratón Puebla y Villa de Guadalupe

         Los tres primeros, según la clasificación general fueron: Felípe Neila Guijo, del Club Paporros-BTT con 2 horas, 10 minutos y 45 segundos; Javier Madroñero Agudo, del Logro Triatlón , con 2,13’52 y Oscar Campos Rodríguez, del Ad IES Gregorio Marañon, con 2,15’01. En categoría femenina, la primera fue Yolanda García Ramos, del Club Atletismo Trujillo, con 2,48’54.

         Entre las actividades paralelas, la empresa “Natural Explorers del Geoparque “, organizó el día 24 de febrero, por la tarde una ruta guiada por la Puebla, con el fin de que los participantes de la V Maratón conocieran Guadalupe, su historia, sus leyenda, arquitectura y naturaleza, así como los personajes que han transitados por sus empedradas calles, en la que participaron cerca de cien personas.

Día de la Mujer

          La marea violeta, nunca hubo un perfume más fresco y natural, también llegó hasta nuestra Puebla el día 8 de marzo, donde nuestras mujeres, unas trabajando otras secundando la marcha, manifestaron en esta ocasión, a través de la Presidenta de la Asociación de las Mujeres, María del Carmen Cabanillas, un manifiesto por la igualdad real y los derechos de la mujer.

         Aquí además ha contado con una semana, organizada por
las concejalías de la Mujer y del Deporte, cuyos actos comenzaron el día 5 hasta el día 11 de marzo, en los que no han faltado concierto, concurso de tortillas, deportes y talleres teóricos prácticos sobre “Saber para preveer y preveer para proteger”, impartido por Laura Soleto Alvarado, enfermera y voluntaria de Cruz Roja, o sobre la escritora “Gloria Fuerte, mujer adelantada a su tiempo”, o también sobre “El chocolate: Historia, valor nutricional y elemento de cata”, a cargo del dietista y nutricionista, Juan Fermín Jaraiz. También el día 9 de marzo, hubo un coloquio en el Centro Cultural sobre “El poder de la mujer: Pasado, presente y futuro”, a cargo de Verónica Ajenjo Álvarez y Nazaret Ruiz Barambones, de la Oficina de Igualdad de la Mancomunidad Villuercas Ibores y Jara.

         El apartado deportivo, recogido igualmente en el programa, no pudo llevarse a cabo por las fuertes lluvias que afectaron durante este fin de semana de marzo.

Asambleas de Damas y Caballeros

        El día 10 de marzo, la Real Asociación de Caballeros de Santa
Celebración Eucarística
María de Guadalupe, fundada el 12 de marzo de 1929, con motivo de la Coronación canónica de Nuestra Señora de Guadalupe y la Ilustres Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe, fundada en 1978, con motivo del Cincuentenario de la Coronación, celebraron, a las once de la mañana solemne Eucaristía de acción de gracias en la Basílica, que presidió  fray Antonio Arévalo Sánchez, guardián del convento y asistente eclesiástico de ambas asociaciones marianas, en la que se bendijo el nuevo estandarte de la Ilustre Asociación, confeccionado en el taller de bordaduría del Convento, bajo la dirección técnica de fray Javier de Córdoba y las manos bordadoras de Juani Álvarez,  Isabel Serrano, Maribel Martín (Damas) y Guadalupe Álvarez,  aprovechando el bordado de la bandera que bajo la presidencia de Carmen Alba se confeccionó en Sevilla.

         A las 12 de la mañana, ambas asociaciones celebraron Asamblea general, que en el caso de las Damas, tuvo carácter electivo, renovándose los cargos de Presidenta: Mª Pilar González-Palenzuela González-Villegas; Secretaria: Liliana Barrios Lara y Tesorera: Mª Natividad Jiménez Fernández. Los Caballeros por su parte celebraron su Asamblea aprobando los primeros presupuestos de su actual Presidente, Agustín Margallo Moraño, para el curso 2018-2019.

         Ambas Asociaciones han iniciado expediente para que sus respectivas fiestas del día 6 de septiembre, Fiesta de las Guadalupes, sea declarada Fiesta de Interés Turístico de Extremadura, y del día 12 de octubre, Fiesta de la Hispanidad, sea declarada Fiesta de Interés Nacional.

         El día concluyó con una comida de Hermandad en la Hospedería del Real Monasterio, en la que el Presidente de los Caballeros, Agustín Margallo Moraño, dio la bienvenida y felicitó a la nueva Presidenta, Secretaria y Tesorera de la Damas, al mismo tiempo que agradeció y solicitó un caluroso aplauso para Guadalupe Gonzalo Leza y su Junta de Gobierno, que durante cuatro años han gobernado esta Ilustre Asociación, que ahora ve renovado con nueva savia su proyecto de evangelización y proyección del mensaje guadalupense.

Antonio Ramiro Soria celebra su cien aniversario

Desde el pasado 29 de marzo, Jueves Santo, Guadalupe cuenta con un hijo centenario, Antonio Ramiro Soria, nacido en el seno de la familia de Antonio Ramiro Muñiz, miembro fundador de la Guardia de Honor y Elena Soria Cárdenas, todos vecinos y naturales de esta Puebla, que vino al mundo hace ahora cien años, en la calle del Chorro Gordo, un 29 de marzo de 1918, Viernes Santo.

El Excelentísimo Ayuntamiento de Guadalupe quiso felicitar a su ilustre vecino con una placa grabada como homenaje y reconocimiento por estos cien años de vida, que fue entregada por su Alcalde, Felipe Sánchez Barba y Corporación Municipal en su propio domicilio.
Antonio Ramiro Soria recibe el homenaje del Excelentísimo Ayuntamiento de Guadalupe
Antonio Ramiro creció en el seno de una familia numerosa, siendo el segundo de cinco hermanos: Florencio, Concepción, Lino y Juan. Casó con Magdalena Rodríguez Rodríguez el 21 de marzo de 1945, formando su propia familia, de la que nacieron María Guadalupe y Antonio. Como hombre de posguerra, hubo de emigrar a Alemania, donde estuvo durante 21 años hasta su jubilación. En la actualidad tiene 4 nietos y 9 biznietos.

A todos ellos mis más sincera enhorabuena, especialmente a mi tío con el que comparto raíz y onomástica.